viernes, 18 de mayo de 2007

Nos dio mayo

Mi papá, como buen llanero, insiste en que si nos hubiéramos tomado un vaso del primer aguacero de mayo, estaríamos mejor. Usted, que también tiene “eso que está dando” sabe a qué me refiero, porque mayo llega cargado de esporas infectas, bacterias, virus y ácaros que pululan sobre nuestras cabezas como una verdadera peste del fin del mundo.

En esta ciudad todos andamos con los ojos vidriosos, la nariz enrojecida y un pañuelito de criar gérmenes. Los vagones del metro son grandes incubadoras del “malestar general” que no sé si lo llaman así porque da en todo el cuerpo o porque le da a todo el mundo a la vez, pero se resume en sentirse de la patada. Justo en el subterráneo uno descubre que no está sola: hay una orquesta de estornudos, toses, flemas, sniff sniff, y no hay nada peor que atestiguar fluidos ajenos.

En estos días andamos en pijamas, soñolientos y quejumbrosos, provocan bebidas calientes como elíxires dadores de buena salud y que nos consientan más de lo normal, pero como todos están igual de enfermos toca prepararse uno mismo el teragrip y acurrucarse con su peste, porque los sanos que quedan tampoco quieren saber nada de nosotros. Somos una legión solitaria de sistemas inmunológicos en desgracia.

En las mañanas salimos de casa con sweaters para calmar los escalofríos, llegamos a las oficinas atormentados por el calor ¡adiós sweater! A los diez minutos volvemos a temblar de frío. Allí la cosa es peor porque todos compartimos el ducto del aire acondicionado y ponemos nuestro granito de contaminación como si fuera una colaboración para la iglesia, pero una gripe compartida no es media gripe.

Como si no fuera mayo, “una nube tóxica de polvo se acerca a Venezuela“, informa la prensa. La deforestación frenética de los bosques africanos en los últimos treinta años “ha convertido gradualmente en desierto el territorio de muchos países tales como Libia, Chad, Nigeria, Níger, Mali, Benín, Gambia, Guinea y Camerún. Estas áreas deforestadas se han unido al antiguo desierto del norte de África y hoy su extensa superficie contribuye a que se levanten grandes tormentas de polvo.” ¡Qué bonito¡ Nubes exóticas de color rojizo (¡además¡) que recorrerán Centroamérica y El Caribe. Ojalá los asmáticos de Nicaragua no se quejen. Todo sea por el avance de la humanidad.

Yo estoy tratando de convencer a mi papá que ni tomándonos dos tobos del primer aguacero de este mayo de madres y aumentos salariales, nos hubiéramos deshecho de la peste, porque en este planeta nos estamos condenando a vivir resfriados el resto de nuestros meses de vida.

4 comentarios:

Miguel Ángel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
hijo dijo...

"no hay nada peor que atestiguar fluidos ajenos"

a riesgo de sonar como el imbécil de la cuadra que siempre piensa en sexo y hace chiste baratos con él... a riesgo de sonar como yo, levanto mi mano contra la generalización. dense un par de segundos y uds también lo harán.

PD: aún cuando a en contra de mis principios y todo aquello en lo que creo, te confieso, nina, que encuentro tu texto tan refrescante como la mentada lluvia de mayo. excel.

*.+.*Mari*.+.* dijo...

Mayo debería terminar ya! desde el 1er día fue horrible y con peste incluida... Trataré de sobrevivir lo que queda... Saludos!!

Nina dijo...

Hijo, tu sabes que me refería al tipo que te estornuda encima porque no lo enseñaron a taparse la nariz, pero (y justo por mis principios y todo aquello en lo que creo) debo darte toda la razón. Ese es el problema con las generalizaciones y las sentencias. Gracias.

Mari, lo lamento por ti, pero todavía quedan un montón de dias. Suerte.