miércoles, 13 de junio de 2007

Viejo, léeme las cartas

Viejo, léeme las cartas y ponme de mejor humor que este vino tinto, dime lo que quiero escuchar. Dime que mañana despertaré en una playa de aguas tibias tornasoladas divinamente acompañada. Augúrame milagros viejo, cosas improbables, imposibles. Regálame esperanza para llevar y magia para comer aquí.

Hugo te llamas y tuviste un hijo de mi signo. “Tauro. Tauro. Ustedes son una cosa seria” dices con el acento enrevesado de lo que se quedaron sin dientes años ha. Mientras me descifras el ensortijado destino te sirvo una copa y me dedico a pensar en todo lo que no estás diciendo. No te presto atención, releo las cartas a mi conveniencia y no he dicho una palabra cuando profetizas: “La respuesta a lo que estás preguntando es no.” Nunca me ha gustado cuando haces eso ¿qué te crees? ¿Un viejo brujo?

No me mandes a cortar la pica con la izquierda si no vas a decirme lo que quiero escuchar. Sabes que no me convencen los comodines: veo mucho dinero, viajes y un extranjero que se vuelve loco por ti. No gracias, dime la verdad. De mi playa para la juventud y mi pueblito de montaña para envejecer hablándole a los canarios más sana que lúcida.

La verdad viejo, es que no eres un actor venido a mínimo de tanto vicio y miseria. Los otros mienten, tú no. Naciste escuchando las voces del mundo entero y llegaste a esta mesa, incomprendido, golpeado por la crueldad de perder a un hijo. Un hijo Tauro, cosa seria, que veía por ti y te amaba. Yo te creo todo, hasta ese No malsano. Pero ya calla las voces que nos vamos. Salud.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me gusta esto... Como hago para q me las leas..

Anónimo dijo...

me gusta esto... Como hago para q me las leas..