viernes, 17 de agosto de 2007

+Ari presenta: Curiosidades desde el otro lado del charco


Aqui les dejo de donde viene la expresion irse de tapas (hacer click en la foto obviamente)...Este post es cualquier cosa pero es la unica forma de cumplir con la labor pastichera desde mi exilio temporal!

P.D.Disculpen la falta de acentos

Lo bonito del reggaetón


Tito El Bambino se escuchaba fuerte por el sistema de sonido del local. Yo me había transformado ya en una especie de fiera. Tan serio que me veo en esa foto del currículum. Tan decente que parezco cuando hago la cola para pagar la luz. Ahora estoy en medio de la pista de baile y tengo a una hembra chocando su derriere una y otra vez contra mi. Acá lo que sobra es sudor y mujeres dispuestas a todo. Sus caderas parecían desarmarse al ritmo del “boom de este perreo intenso”. Entonces, llega su amiga y se contonea a mis espaldas, restregándome el buen trabajo que hizo del doctor Pacillo. Aun estoy apenado, a pesar de los tragos de buen ron que me he bebido. Ellas lo deben notar. Soy una presa apetecible. Huelen que no pertenezco a ese sitio. Saben que mis movimientos son timoratos y que he caído en el peligroso juego de este baile demoníaco. Eso me da morbo. Saber que estoy en sus dominios. Que este territorio es de ellas y yo un invasor. Mientras bailamos no sé si decirle algo. No puedo hablarle de Baudelaire o de la gran depresión norteamericana. La verdad creo que no hay nada que pueda decirle. Debería preguntarle su nombre, pero realmente no me interesa. Mejor me mantengo callado. Manejamos códigos distintos. Voy a poner poco a poco mis manos en su cinto. El viejo truco de la mano muerta, que tan buen resultado me dio en el bachillerato. Listo. Ahí están bien posicionadas. Voy a seguir riendo. La veo fijamente y siento sus ganas. Cómo me provoca esta mujer. Y la de atrás no deja de acariciarme la espalda. Daré una vuelta. Ahí voy ¡Carajo, esta es más linda que la otra! No se ve tan maliciosa y tiene un rostro angelical. Me recuerda a una noviecita de la infancia. ¡Epa! Se está bajando. Mueve las caderas y se agacha poco a poco. Muchacha, qué habilidad. Me ve en contra picado con esa carita. Ahora se sube suavecito. Yo no podría hacer eso por respeto a mi columna. Ahora está pasando sus manos por mi pecho ¿Será que quiere algo conmigo? Tal vez sean cosas del reggaetón. Tendré que venir más seguido a este sitio. Pero si vengo siempre dejaré de ser interesante. Tal vez me dé por comprar discos y vestirme bling bling. Jajaja. Imposible. Este ron como que me está pegando. La bonita se mueve como una culebrita. Tan linda que se ve. Parece una reinita con mal de zambito. Tan linda. “El vecinito le echa un ojo. Ojo que mira pa´ comer”. Quién inventa estás letras. Se debe estar en un nivel de abstracción que desconozco. Nadie parece molestarse por eso. Deben ser cosas mías. Me he quedado solo con la bonita. La voluptuosa está bailando con un tipo que lleva rato viendo para acá. Mejor me dejo de tonterías, porque me la pueden levantar. Le voy a dar un beso. ¿Y si me voltea la cara? ¡Qué importa! No pierdo nada intentando. Aunque es tan linda la condenada. Sería una lástima que se ofenda. Aunque ofendido debería estar yo con todo este contoneo. No soy puritano, pero esto sobrepasa cualquier cosa que imaginaba ¿Qué pensaba yo antes? ¿Por qué nunca había disfrutado de esto? Qué pendejo. Como si una noche full de reggaeton hiciera daño. Además, escuchando Marillion no iba a conocer a semejante princesita. La bonita no para de menearse con soltura ¿Siempre será así? Acercaré mi rostro al suyo. Poco a poco. Ajá, no parece incómoda. Sin darme cuenta la estoy acariciando. Puedo sentir su respiración. La apretaré un poco hacia mí. Eso. Muy bien. Listo. No le diré nada. No es necesario. Todo ha salido muy bien sin necesidad de la palabra. Que Daddy Yankee hable por mi, como ha hecho toda la noche. Que él hable y yo me quedo con ella, la princesita-culebrita-reinitaconmaldezambito, al fin y al cabo eso es lo bonito del reggaetón.



p.s. No se pierdan a Barbie407. Una chica, quizás, un poco más ociosa que yo. Regalito para los fanáticos: 1, 2, 3, 4, 5 y 6.
p.s.2. Los comentarios sobre los videos de Barbie407 son notables.

jueves, 16 de agosto de 2007

Divagando sobre la propuesta de reforma constitucional


Ultimátum:

O actualizan El Pasticho o trabajan en la redistribución del territorio.

Compro de contado:

.- Seguridad social y beneficios para trabajadores independientes y culturales.
.- "Autogobierno y cualquier otra expresión de democracia directa"


Titular de mañana:

"Diputados se inscribirán en cursos de verano para entender la nueva geometría del poder."

Urgente:

Célula terrorista en formación contra la aberración de llamar a Caracas "Cuna de Bolívar y Reina del Guaraira Repano" (¡Dios! deberían pegarle con el maletín) Inscripciones abiertas.


lunes, 13 de agosto de 2007

Al levantarme hoy me hice una pregunta:
¿Será que este blog se fue a la mierda?

(disculpen mi lenguaje soez, pero así me hablo a mí mismo cuando recién me despierto)

martes, 7 de agosto de 2007

¿Cuánto gastan las caraqueñas en tapitas?


"Ávila penetrando en la noche y asustando a dos caraqueñas" Serigrafía de Campos Biscardi

En estos días de mañanas sofocantes y aguaceros vespertinos en los que Caracas se desborda por sus extremos, he notado cómo el iraní de la zapatería ha estado más simpático que de costumbre. Definitivamente no debe ser bueno que el tipo que te arregla los zapatos te salude con una familiaridad apenas concebible en el portugués del abasto.

Las mujeres que insistimos en domesticar tacones en este rally citadino gastamos un aproximado de 15 mil bolívares mensuales en tapas. Pero no las que excusan los textos recientes de Código de Barras, sino las tapas amortiguadoras de tacones.

La cantidad es irrisoria ante lo que cuesta el tren delantero de un carro torturado por el mal estado de las vías, pero puedo jurar que las aceras están peor. Mala noticia para las caraqueñas que desde niñas no hacemos otra cosa que caminar, y caminar muy rápido.

Pocas razas tienen la capacidad de igualarnos en velocidad y destreza para sortear obstáculos, y eso que debemos lidiar con las doñitas embelesadas por las vidrieras. Mientras las rodeamos, aguantamos las ganas de mirarlas mal, por respeto a su edad y porque no tienen la culpa de haber nacido en el interior. Hay que decirlo, las doñitas de cepa caraqueña son distintas y se reconocen a distancia, no son abuelas dulces. Malencaradas, llevan la cartera apretujada como una hallaca debajo del brazo y no se detienen en ninguna parte. Son aguerridas, como la ciudad, y sus hijas y nietas no nos hallaríamos en ninguna otra urbe con índices de inseguridad menores al promedio latinoamericano.

También nos enfrentamos a las provincianas contemporáneas. Tema para otro post, pero hoy sólo me limitaré a quejarme de la insólita habilidad que tienen algunas para detenerse en una esquina hipertransitada o al final de las escaleras mecánicas y, como quién ha perdido la memoria súbitamente, poner cara de “dónde carajo estoy.” Apenas son sacadas de su hábitat común (residencia-universidad/universidad-residencia) pierden el norte y el sur, disminuyen la marcha temerosas de cada paso y se cuelgan el cartelito de “no soy de aquí, atrácame que puedes.” Ésas también se reconocen y se les advierte que llevan el bolso abierto o están a punto de caer en una alcantarilla. Ellas reaccionan estorbando un poco más de lo normal.

Somos así ¿qué hacer? Aparte de rápido, pisamos fuerte, como si fuera posible hacerle más daño a las aceras. Nos llevamos a medio mundo por el medio y no sabemos caminar acompañadas. Estamos inhabilitadas para paseos románticos, no sabemos agarrar mínimo, tenemos un master en ignorar siseos y podemos ganarnos la vida haciendo tours de compras por el Centro de Caracas o el Mercado del Cementerio a familiares del interior o amigas del Este con ciertas fobias sociales y temor a lo desconocido. Además, nos encanta andar encaramadas en hermosos tacos altos de tapas vulnerables. Puras buenas noticias para los zapateros: buen humor para el iraní.

Aunque no tenemos la culpa, no queremos cambiar. Todavía puedo recordar a mi mamá, enseñándome a utilizar el metro a los nueve años, adentrándose en los recovecos del centro, regateando con los vendedores, escogiendo las verduras en el mercado. Caminaba tan rápido que me era difícil seguirle el paso.

A veces, cuando se me ocurre relajarme en la ciudad casi puedo escuchar el repiquetear de sus tacones: “¡Mami avíspate, no te duermas! Y cámbiale las tapitas a esas botas que me tienes atormentada.”


viernes, 3 de agosto de 2007

Sobre el arte de escribir sin motivo

Esto NO es publicidad:

miércoles, 1 de agosto de 2007

Alegórico


Imposible no acordarse de vosotros este domingo...

Seguimos por aqui, no se crean.

Nina