Pequeñas cosas que mi abuela no debe leer
Capítulo 3
Mi amiga Zafiro
Mi amiga Zafiro
Hay una luz que la arropa y ella hace lo propio con un tubo recién cromado que apunta a las nubes dibujadas en el techo. La cadencia de Zafiro puede cautivar a cualquiera. Tiene dominio de todos sus músculos y se nota desde donde estoy sentado. Con sus ojos grandes y su melena rebelde es el centro de atracción de todo el local. La gente le grita, los viejos le dan plata y yo la miro y rindo el trago, porque no hay dinero para otro más. Hay noches en las que prefiere usar la calle para estar de tú a tú con el soberano sin que ningún chulo se interponga. Zafiro es una buena mujer, pero sus ex maridos han sido malos y de eso hemos hablado hasta que se hace de día, porque puedo decir que si algo sabe hacer bien mi amiga Zafiro es hablar y, cómo no, escuchar. Es discreta y la confidente ideal. A mi me encanta charlar por horas con ella, porque de alguna forma también me gusta, como a ella, ver a los ojos. Nunca me dio pena sentarme a su lado y tratarla como se merece, como a una buena mujer. Una madre/hembra, que trabaja y se desvela y habla tan bonito de su carajito que cualquier guarapo se pone aguado. Nunca quise subir a la pieza con ella por temor a enamorarme. Es mejor seguir como amigos y no mezclar las cosas. Quién me aguanta después, enamorado de Zafiro, entrando al local a buscarla para contarle ligero del guayabo que llevo por su culpa.
Próximo capítulo: La identidad de d-mat.

